PASOS HACIA LA CONVENCIÓN NACIONAL HACENDARIA

Juan Raúl Gutiérrez Zaragoza

He recibido algunos comentarios respecto de la publicación que hice en este espacio el día de ayer respecto a la conveniencia del tiempo para convocar a la revisión del Pacto Fiscal, por lo que antes de describir los pasos sugeridos para, eventualmente, llevarla a cabo, diré que cualquier circunstancia es buena para que las partes firmantes de un acuerdo se sienten a dialogar respecto de su actualización, para poner dos ejemplos de la pertinencia en la época de realización en la que se debiera dar la revisión del pacto fiscal me remitiré a los siguientes:

Antes de que concluyera la segunda guerra mundial se reunieron en el mes de julio de 1944 en el Hotel Mount Washington, en la localidad de Bretton Woods, en el estado de New Hampshire, los representantes de finanzas de 44 naciones, México entre ellos, que tuvo como objetivo principal revisar y ordenar el sistema monetario y financiero mundial, congregación de la que se derivaron Acuerdos fundamentales para el balance económico global, entre la consonancia de los presentes se crearon el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional, por citar dos de los principales, de esa importancia fue la reunión.

Es decir, en medio de la mayor guerra del siglo XX, los líderes de esas naciones con visión estadista decidieron que era oportuno reunirse en esa Conferencia Monetaria y Financiera, que no es otra cosa que hacer una división razonada de poner por una parte a los encargados de la beligerancia y en la otra a los responsables de dar coherencia al nuevo concierto económico dable al fin de la guerra, para revisar el impacto económico que desencadenaría el fin de esa guerra, las balas no determinaron el tiempo para la reunión, unos a las armas, los otros a los lápices, altura de miras.

Nuestro segundo ejemplo se sitúa en la ciudad de Querétaro, donde en solo dos meses se discutió y aprobó la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, vigente a la fecha, solo les bastó a los constituyentes del 1º de diciembre de 1916 al 5 de febrero de 1917 el lograr su objetivo.

¿Qué en el México del siglo XXI no podríamos seguir esos ejemplos?
A mayor abundamiento, el día de ayer describí, de manera muy somera, la estructura central de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, a ella debemos añadir a las 32 Secretarías de Hacienda o de Finanzas de los gobiernos estatales y más de 2400 Tesoreros Municipales, añadamos a los Secretarios de Desarrollo Económico Estatales o sus equivalentes, sumémosle también a este ejército administrativo a sus homólogos a nivel municipal, por lo que pregunto ¿todo el andamiaje estructural antes mencionado estarán dedicados solo al combate al Coronavid-19 o podrán participar en una Convención Nacional Hacendaria?, unos a los hospitales, los otros a las calculadoras, altura de miras.

Aclarado este punto, trasladémonos al 5 de febrero de 2004, fecha en la que se inauguró en la Ciudad de Querétaro, la más reciente Convención Nacional Hacendaria (CNH), si, hace 16 años, donde según el documento elaborado por el M en E. Reyes Tépach Marcial, Investigador Parlamentario de la Cámara de Diputados, da cuenta que concurrieron todos los órdenes de gobierno de México junto con la sociedad civil para discutir los mecanismos de perfeccionamiento del Sistema Nacional de Coordinación Fiscal.

Toma vigencia este tema con las diversas manifestaciones públicas de empresarios, trabajadores y algunos gobernadores que buscan la revisión del Pacto Fiscal con los mismos propósitos generales de aquella época: coadyuvar a impulsar un desarrollo económico más dinámico y justo, definir las responsabilidades de gasto a partir de las necesidades básicas en materia social y de infraestructura de cada uno de los tres órdenes de gobierno, así como generar los recursos necesarios y suficientes dentro de un nuevo federalismo.

Para ello, se determinaron cuáles son las potestades impositivas respecto a quién corresponde legislar, recaudar, administrar o recibir recursos de cada impuesto, estableciendo cuáles son las facultades concurrentes y las exclusivas. De igual manera, se revisaron el marco institucional, las normas jurídicas y las políticas vigentes para operar el nuevo sistema.

En ese febrero de 2004, los convocantes partieron del reconocimiento de que el sistema de coordinación fiscal presentaba limitaciones, el Gobierno Federal, los gobiernos de los Estados, el Congreso de la Unión, los Congresos Locales y los gobiernos municipales fueron los responsables de convocar a esta Primera CNH, en la actualidad, como ya mencioné, parece que cada vez hay más voces que se pronuncian por actualizar el actual Sistema Nacional de Coordinación Fiscal.

Comprendiendo la magnitud de lo que significaba la revisión fiscal general, se llevó a cabo en cuatro etapas: la primera, llamada de “trabajos preparatorios”, que inició con la publicación de la Convocatoria; la segunda, fue la “sesión plenaria” que se efectuó los días 5, 6 y 7 de febrero de ese 2004, fue protocolaria y sirvió como punto de arranque de la tercera etapa llamada “periodo de ejecución de trabajos y elaboración de propuestas” que duró del 9 de febrero al 25 de julio de ese mismo año, en esta etapa se llevaron a cabo las discusiones correspondientes a las diferentes mesas de trabajo instaladas en la Convención; en la cuarta etapa, se realizaron las “conclusiones y clausura” entre el 26 y el 31 de julio de ese mismo año.

Los diversos documentos consultados dan cuenta que la agenda desarrolló siete temas: Gasto Público; Ingresos; Deuda Pública; Patrimonio Público; Modernización y Simplificación de la Administración Hacendaria; Colaboración y Coordinación Intergubernamentales y Transparencia, Fiscalización y Rendición de Cuentas, ¿cuál le quitaría amable lector? ¿cuál añadiría?

Por lo que un buen punto de arranque será volver a estudiar la problemática, los objetivos y las conclusiones obtenidas en las Convenciones Fiscales Nacionales de 1925, 1933, 1947 y 2004.

El segundo, hacer una presentación puntual relacionada con la primera etapa de la CNH que se podría llamar “trabajos preparatorios”, al igual que la de Querétaro, donde de la misma forma se expondrían en forma sintética los propósitos, objetivos, principios, mesas de trabajo, convocantes, participantes, estructura de la Convención, entre otros puntos.

Pareciera entonces que existen puntos de vista más visionarios que consideran que se dan las condiciones para una nueva Convención Nacional Hacendaria, propuesta que no parecería inverosímil en virtud de que es una obviedad señalar que el mundo ha cambiado desde el año 2004 a la fecha, por lo que bien valdría la pena llamar a la mesa a las partes firmantes para analizar y definir el todo.

Es un hecho que existe la petición de varios de los firmantes del multicitado pacto fiscal, que el tiempo es oportuno, y que se tiene el personal especialista para llevarla a cabo.

Las preguntas que haría son: ¿Partes firmantes de un convenio pueden solicitar su revisión? ¿Habrá voluntad de diálogo? ¿Esta revisión al pacto fiscal traería unidad nacional?

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