Operaciones de empresas estadounidenses afectadas en México por Covid-19


Las diferencias temporales en las fases de contagio de COVID-19 en México y Estados Unidos comienzan a afectar las cadenas de suministro de las empresas en ambos países.

Algunas de ellas requieren de la importación de piezas elaboradas en su país vecino, pero las restricciones operativas en México han obligado al cierre temporal de varias industrias. Bradford White Corp., por ejemplo, fabrica calentadores de agua en Estados Unidos, pero requiere de importar los controles de gas y los elementos eléctricos de sus productos del país latinoamericano, donde la fabricación de esos elementos está parada.

Este caso es reflejo de las diferencias en el momento de la pandemia en ambos países: mientras diversos estados de EEUU ya comienzan a elaborar estrategias para la reapertura de sus actividades, en México desde el 30 de marzo sólo operan un conjunto de industrias, clasificadas por el Gobierno de Andrés Manuel López Obrador como parte de las actividades esenciales del país. Entre ellas están las ramas médicas, farmacéutica, limpieza, seguridad pública, la industria de alimentos y agropecuaria, el transporte de carga y la infraestructura crítica.

Por esta causa, también diversas empresas estadounidenses con filiales en México se vieron obligadas a cerrar desde entonces. Las medidas han provocado quejas de sus representantes comerciales, quienes han pedido equiparar algunas de las medidas de su país en toda América del Norte.

«Si no reflejamos las pautas de Estados Unidos, deberíamos aplicar unas muy similares, no solo para abordar la crisis de salud sino también para ayudarnos a salir de la crisis económica», comentó a Bloomberg Sergio Gómez Lora, representante de EEUU en el Consejo Coordinador Empresarial (CCE).


Asimismo, existe descontento porque las medidas del Gobierno federal no son aplicadas de la misma manera en los distintos estados de México. El caso de Standex Electronics, quien se especializa en el diseño de piezas para equipos electrónicos da muestra de este problema: por varias semanas pidió que una de sus plantas, ubicada en el estado de Sonora, mantuviera sus actividades para suministrar bobinas a la compañía canadiense Creation Technologies. Después de tres semanas de negociaciones, Standex pudo reabrir sus instalaciones, pero sólo a un tercio de su capacidad y bajo estrictas medidas de distanciamiento.

Este final fue posible gracias a que el gerente de la planta de Standex en Sonora pudo convencer a un funcionario del gobierno local de que las actividades de esa industria eran parte esencial para la fabricación de instrumentos como los analizadores de sangre, reza el artículo de Bloomberg.

No obstante, hay otras industrias que aún están a la espera de las decisiones gubernamentales. El sector automotriz, por ejemplo, alista una estrategia regional que permita a las plantas en México, Canadá y Estados Unidos reactivar sus actividades en las próximas semanas. Esta industria fue un aspecto vital de las negociaciones que dieron forma al nuevo tratado entre los tres países de América del Norte, lo cual puede explicar el interés conjunto por ella.

El 20 de abril, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, subrayó que «si una cadena de suministro en México o Canadá interrumpe la fabricación de un gran producto y un producto importante, o incluso un producto militar, no estaremos felices».


Sin embargo, las empresas que operan en la región acusan que, hasta ahora, falta coordinación entre los gobiernos para solucionar esta situación. Por lo pronto, cada una de las industrias afectadas intenta aguantar hasta que México relaje algunas de sus pautas. Entre tanto, se avocan a mantener activas las cadenas de suministro afectadas por las medidas de contención de la pandemia.

Con información de Sputnik

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