DEL NO PASA NADA, A QUE PASE...

DEL NO PASA NADA, A QUE PASE...

Impunidad se define como la cualidad de dejar una culpa o exceso sin el merecido castigo. La palabra proviene del latín impunitas que quiere decir, literalmente, “sin castigo”. A partir de esto, se tiende que la impunidad es la condición que permite que sean cometidos delitos sin que los responsables paguen las consecuencias.

En México durante 2019, solo se denunciaron ante las procuradurías y fiscalías 2 millones de delitos, sin embargo, en el país se cometieron más de 30 millones de ilícitos, por lo que hay una cifra negra asciende a más del 90 por ciento, y ello responde a que los ciudadanos no denuncian porque no confían en la autoridad ni en la justicia.

La impunidad le cuesta a los mexicanos al menos 420 mil millones de pesos al año, indica el estudio Costos de la impunidad, elaborado por investigadores bajo la coordinación del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Occidente (ITESO) y Creatura, Critical Thinking Advocates.

Asimismo, las causas por la que padecemos de esta alta impunidad se deben a la falta de inversión de las autoridades en policías mejor capacitadas, personal de reclusorios, ministerios públicos insuficientes y lentos, lo que ocasiona una saturación del sistema de justicia.

Ante este escenario la costumbre se vuelve ley. La ausencia de castigo y la falta de conciencia de los mexicanos hacen un caldo gordo de cultivo para la violencia y el crimen en todas sus facetas. La percepción de los ciudadanos es que el gobierno, de la llamada “Cuarta Transformación” poco o nada ha logrado para detenerla. Los temas donde menos resultados percibe la gente son precisamente el combate al crimen organizado y la violencia, con el 62 y 67 por ciento, respectivamente, aspectos en los cuales, por lo plasmado en el Plan Nacional de Desarrollo y el Presupuesto de Egresos de 2020, poco se avanzará en este año.

En este contexto, surge el Instituto de Investigación en Rendición de Cuentas y Combate a la Corrupción, presidido por el prestigiado académico Mauricio Merino, quien reconoce que los sistemas anticorrupción, no han sido respaldados desde el gobierno federal, asimismo, No basta la voluntad política para combatir la corrupción, sino la formación de instituciones, de la mejora continua y la transparencia entendida como una conducta sistemática de las organizaciones públicas, asimismo, señala la necesidad de una convocatoria a una gran discusión nacional sobre el combate a la corrupción.

Desde esta visión, podemos determinar que ni el gobierno de la “Cuarta Transformación” a nivel nacional, ni el de la “Refundación” están trabajando para resolver de fondo el asunto, quedando solo en administraciones que propagan el membrete sin modificar de raíz el producto, cuando se requiere garantizar instituciones renovadas fundamentales para transitar a un estado de derecho, armónico, transparente y de paz.

Mientras no se le dé mayor auge a instrumentos tales como la mediación como una forma de resolver pacíficamente los conflictos sin que lleguen a judicializarse, y se sancione desde a aquellos que invaden una banqueta, que toman como suya la vía pública, que no respetan los señalamientos viales, que dejan de dar pensiones alimenticias o simplemente se niegan a darla, a los funcionarios que desvían recursos públicos para fines personales, a aquellos que inflan precios de adquisiciones públicas, y un largo etcétera, difícilmente podremos hablar de transformaciones radicales en beneficio de todos.

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *