Después de la presión social ayer por fin se reunió el Consejo de Salubridad General, los acuerdos que emanaron de esa reunión fueron:

  1. Reconocer la epidemia como una enfermedad grave de atención prioritaria.
  2. Sanciona las medidas de preparación, prevención y control de la epidemia.
  3. La Secretaría de Salud establecerá las medidas necesarias para la prevención y control de la epidemia.
  4. Exhorta a los gobiernos de los estados a definir planes de atención hospitalaria.
  5. Se establece en Sesión Permanente.

De entrada, parecieran enunciativos, esperemos conocer las medidas de los puntos dos y tres del Acuerdo del Consejo, para que se establezca uno de los objetivos fundamentales de éste que es darle un orden nacional al combate a la pandemia, ya que la percepción generalizada es que la estrategia federal le está entrando mal y tarde a coordinar los esfuerzos de los tres órdenes de gobierno.

Aquí en Jalisco el Gobernador Enrique Alfaro ha sido reconocido por tirios y troyanos como un mandatario que se adelantó a tomar decisiones antes de que transcurrieran las fases de evolución de la pandemia, a estas alturas todos las conocemos, la experiencia de algunos países europeos muy afines al nuestro sin duda fue tomada en cuenta para ese accionar.

Debemos de tomar con seriedad las medidas de prevención, miren amig@s veamos los números de hoy, la información oficial reporta 203 casos confirmados, 606 sospechosos y dos muertos. No es deseable que las cifras aumenten, sin embargo, desgraciadamente pasará, así lo ha demostrado el factor exponencial del virus.

El ritmo de crecimiento de la Pandemia se ha acelerado, la Organización Mundial de la Salud da cuenta de la duplicidad de los casos en 12 días, “…la típica curva ascendente de las epidemias y pandemias”, señaló Christian Lindmeier, vocero de esa autoridad colegiada.

Algo que ha demostrado el COVID-19, es lo democrático de su actuar, no discrimina, afecta lo mismo a altos que a chaparros, a flacos que, a gordos, a rubios, morenos, amarillos o negros, a los que van a vacacionar a Vail, Colorado, y a los que nunca se han subido un avión.

Vienen días cruciales, de conformidad al modelo matemático elaborado por varios científicos encabezados por el Dr. Gustavo Cruz del Instituto de Investigación en Matemáticas Aplicadas y Sistemas (IIMAS), por el cual la Universidad Nacional Autónoma de México decidió la suspensión de sus actividades escolares, mismo que se dio a conocer el jueves 12 de marzo en mi colaboración en el programa “Tela de Juicio”, conducido por Becky Reynoso y Gabriel Ibarra, donde en lo medular determina cuando el número de contagios se eleva en forma exponencial, lo que en los hechos sucederá a partir de hoy y durará al menos 5 días.

Para lograr tratar de mitigar la expansión del virus es necesaria la cooperación de todos con una acción de vital importancia: NO SALGAS DE TU CASA.

En este caso singular que nos ha tocado vivir, nosotros debemos ser parte de la solución, si deambulamos por la calle, seremos parte del problema.

A los efectos del Coronavirus sumémosle como factores negativos consecuencia del germen el tipo de cambio, la baja del precio del petróleo, la estimación de la caída de la economía nacional en un 4.5 por ciento, según Bank of America, los miles de empleos que se perderán, la OIT calcula 25 millones en el mundo, “la difícil situación financiera de nuestro ramo” según el Consejo Nacional Empresarial Turístico (CNET) o la crisis entre los empresarios restauranteros como lo ha comentado Miguel Taniyama Ceballos, Presidente de la Cámara Nacional de la Industria de Restaurantes y Alimentos Condimentados (Canirac),

En todos los países la estamos pasando mal, unos más que otros, México no es la excepción.

Las naciones enfrentan una competencia de velocidad contra Cronos, con una buena noticia, una mala, una peor y una catastrófica, la buena es que al parecer hay al menos dos pruebas exitosas de vacunas contra el bicho (Estados Unidos y China), la mala es que no estaría disponible hasta al menos el primer trimestre del próximo año y mientras esto llega a suceder muchos sectores productivos se verán muy dañados, la peor es que hoy el Subsecretario López Gattel estimó que en Junio se tendrá el mayor número de casos y que hasta julio podría haber un descenso de la curva epidemiológica, previendo el término de la pandemia hasta octubre.

Punto y aparte merece la catastrófica, cuando el país entre a las fases 2 y 3, la Secretaría de Salud prevé que del total de casos (solo confirmados oficialmente, no los reales) el 80 por ciento serán leves, el 15 por ciento tendrán una enfermedad intensa por lo que tendrían que ser llevados a hospitales, y el 5 o 6 por ciento requerirán servicios avanzados como terapia intensiva y respiración asistida.

Es aquí donde radica la importancia de la responsabilidad comunitaria y atender las medidas que la Organización Mundial de la Salud ha dictado, sobre todo el del aislamiento social con el objeto de que el menor porcentaje de los casos necesiten de asistencia hospitalaria, ya que es previsible que nuestro Sistema de Salud no renga la capacidad instalada para atender el porcentaje de personas que demanden esos servicios.

La esperanza es que las medidas de contención funcionen y que la vacuna esté lista antes de la debacle global.

En algún esfuerzo editorial anterior mencioné que cuando en el mundo se ven tantos y tantos cambios, es común nombrar a este proceso como “una época de cambios”, lo vemos en lo político, en lo social, en lo económico y ahora en lo sanitario, ante aquella afirmación me atrevo a decir que lo que estamos viviendo realmente es un cambio de época.

El mundo ha virado casi imperceptiblemente, un cambio de rumbo total, se contarán sus historias antes y después del Coronavirus.

Platico con amigos de mi finado padre y me comentan que desde la Segunda Guerra Mundial no han visto la reunión de tantos factores negativos que no auguran buenas cosas, quisiera no estar de acuerdo con ellos, pero por los datos mundiales que todos conocemos, no puedo.

Si algunos creen que esto es una exageración, veámonos en los espejos italianos y españoles con su colapso sanitario y en el aspecto económico revisemos tan solo el indicador de las bolsas del mundo y su caída.

En este momento de incertidumbre pareciera que hay dos cosas seguras: uno el colapso en los sistemas de salud mundiales y otro el económico.
Cuidado, los dos matan.

Por Juan Raúl Gutiérrez Zaragoza