El Subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud Federal, Dr. Hugo López-Gatell Ramírez, ha mencionado que el COVID-19 tiene tres etapas de evolución:

Fase 1: Importación Viral
Se registran decenas de casos, no existe restricción en el saludo entre personas, continúa la realización en espacios públicos cerrados y abiertos, se difunden mensajes preventivos en escuelas y lugares de trabajo.

Fase 2: Dispersión Comunitaria
Hay presencia de cientos de casos, se prohíbe el saludo de beso y abrazo, se suspenden eventos en espacios públicos cerrados y abiertos, se implementa filtro escolar y sanitario.

Fase 3: Epidémico
Miles de casos en el país, no saludar de beso ni abrazo, suspensión de eventos en espacios públicos cerrados y abiertos, suspensión de clases en escuelas y en centro laborales.

El jueves 12 del presente mes en mi habitual colaboración semanal en el programa radiofónico Tela de Juicio de Becky Reynoso, hice referencia a la creación de un modelo matemático elaborado por el Dr. Gustavo Cruz, integrante del Instituto de Investigaciones en Matemáticas Aplicadas y en Sistemas (IIMAS) de la UNAM, que consiste básicamente en emplear un sistema de ecuaciones diferenciales a fin de detallar cómo surge un brote infeccioso, su crecimiento, en qué momento alcanza su máximo y cómo después decae, todo ello a partir de dos parámetros: uno biológico y otro social.

Lo medular de este trabajo científico estriba en determinar cuando el número de contagios se eleva de forma exponencial, “por lo que saber esto con anticipación es una buena medida para prepararnos ante la epidemia inminente” añade Cruz, lo que en los hechos sucederá entre el veinte y treinta de marzo, según el científico.

He tomado una postura criticada por algunos, y es que las medidas de prevención se están tomando de manera tardía, echemos un vistazo a mi argumentación, miren, para ese mismo jueves, ya por la tarde, a decir del Gobierno Federal en ese momento nos encontrábamos en la denominada fase uno de la Pandemia decretada por la OMS, para hoy sábado 14 en unos momentos más el propio Subsecretario seguramente anunciará medidas más drásticas para la prevención de la epidemia, quizá hablará de que es el momento óptimo para tomarlas y lo argumentará con una proyección conocida en el mundo del cálculo diferencial y estadística como punto inflexión en la curva, en este caso, de la evolución de la epidemia.

Bien, pero ¿qué significa ese punto de inflexión?, no es otra cosa que un punto de una curva en el cual la curvatura cambia de signo de menos a más o de más a menos, según mi profesor Abraham Nosnik, el objetivo fundamental es determinar cambios fundamentales en los datos existentes, por lo que el éxito de esta operación dependerá fundamentalmente de la veracidad de los datos en que se base el cálculo.

He aquí el problema, los datos que ha presentado hasta el momento el Gobierno Federal son oficiales, que no significa lo mismo que reales, ya que es de sentido común deducir que existen muchas más personas infectadas con el virus de las que reportan, lo que en palabras llanas significa que “ni están todos los que son, ni son todos los que están”.

Por este sencillo motivo lo que se anuncie oficialmente siempre estará desfasado debido a que el contagio va más rápido que la detección de los casos, en otra forma de decirlo: la transmisión del virus vuela y el conteo oficial camina, por lo que, si sus decisiones preventivas están fundamentadas en datos oficiales, las medidas que se darán a conocer en unos momentos apenas gatean.

También es previsible que defienda sus decisiones preventivas presentando modelos a escala, con tintes eminentementes “utilitarios”, argumentando que de un universo de 1000 personas si uno de ellos resulta infectado no será útil aislarlo, que el momento óptimo es cuando haya más contagios, éstas y otras tesis sostienen la llamada economía de la salud, de la que habla Arredondo en su libro “Economía de la salud para América Latina: un marco para el análisis y la acción en sistemas de salud”

Quizá una muestra de que esas autoridades estén construyendo una nueva narrativa es la disposición que emitió al medio día Esteban Moctezuma, Secretario de Educación Pública federal, cuando dio a conocer el adelanto del periodo vacacional de semana santa que ahora abarcará del 20 de marzo al 20 de abril, pero sobre todo la suspensión de “todas las actividades no esenciales, todos los eventos que se realizan en los patios, como actos cívicos, honores, festivales, actividades deportivas y comunitarias”, lo que en los hechos significaría que se toman medidas correspondientes una fase tres de la epidemia cuando se supone que estamos en la fase uno.

La pregunta es ¿cómo debe actuar la sociedad en este tema tan importante para nuestra salud?, unos mencionan, muy “a la mexicana”, que esperemos a que la Federación anuncie paso a paso los cambios de status a los siguientes niveles, sin embargo, habemos otros que consideramos, que si ya sabemos que va a pasar actuemos de inmediato, es decir, preparémonos desde ya para llegar a la fase dos y tres, no esperemos que lleguen esas etapas y apenas en ese momento empezar a pensar en prepararnos.

Veamos, si en Estados Unidos y en el mundo han tomado medidas que se supondrían extremas como, entre otras tantas, cancelación de eventos tan importantes económicamente como la NBA, torneos de tenis, partidos de futbol europeos, conciertos musicales, Fórmula 1, Disneylandia cerró y muchos, muchos etcéteras más, no veo justificación del por qué las autoridades federales no aceleran el paso en decretar las medidas preventivas suficientes para no llegar demasiado tarde a las fases dos y tres, esto sino queremos lamentarnos como lo hacen actualmente los italianos por no haber actuado a tiempo.

En Jalisco sin estar todavía en esas segunda y tercer etapas, prudentemente, se han cancelado, al menos, el Festival de Cine de Guadalajara, el Preolímpico de la Concacaf, los partidos oficiales de Chivas y Leones Negros, el evento Talent Land, el concierto de Ricky Martin, el torneo internacional de tenis en Zapopan, la conmemoración del día del tequila, las Universidades públicas y privadas han emitido comunicados para informar a sus alumnos de que no se presenten a clase, entre otras tantas actividades que solo se darán al alcanzar la fase tres del brote viral.

Por su parte en el Gobierno de Jalisco, antes haberse detectado dos casos positivos del virus, tomaron acciones pertinentes como difundir el aviso preventivo de viaje en todas las unidades de salud del Estado, así como en los puntos de entrada internacional (en los aeropuertos y puerto marítimo), reforzar la vigilancia epidemiológica en todo el Estado, monitorear de manera permanente la evolución de la enfermedad a nivel mundial a través de la Unidad de Inteligencia Epidemiológica y Sanitaria, contar con áreas de sanidad en los puntos de entrada internacional, entre otros.

Con estos antecedentes no entiendo ¿por qué en la mente de varios irreflexivos cruza la peregrina idea de que si te previenes es porque tienes y fomentas pánico? Ante la contundencia de la realidad poco a poco irán también cambiando su discurso para que traten de pasar desapercibidas sus opiniones iniciales.

Así que estimados amigos los invito a tomar las precauciones debidas para prevenir un daño o peligro mayor ante el inminente brote de este virus en nuestro Estado, recuerde que con la salud no se juega y que no parece buena idea esperar de brazos cruzados los anuncios oficiales que adviertan la migración a las siguientes fases para hacer algo en beneficio de usted y su familia, una decisión tardía puede ser muy costoso para la salud.

Así que cuando le digan que está actuando con pánico recuerde, lo que señaló Xifeng Wu, eminente médico chino, profesor titular en la prestigiosa Escuela de Salud Pública de la Universidad de Zhejiang en Hangzhou, China, al hablar de estas pandemias que sentenció: “sobre reaccionar es mejor que no reaccionar”

¿Por mi parte yo le haré caso a los doctores Cruz y Wu, usted?